domingo, 21 de septiembre de 2008

eL globo rojo...En palabras



Pocos films habrán contado una historia tan hermosa como ésta, sobre la relación de un niño con su novedoso compañero. Pocos habrán logrado darle vida a algo tan aparentemente inexpresivo como ese objeto inflado, atado a un piolín. Pocos habrán descripto de un modo tan poético las ilusiones y la imaginación propias de la niñez.


Sin dudas, el globo rojo es el gran personaje de este largometraje.


Aquí no hubo efectos especiales, y ningún actor famoso prestó su voz. No: sólo se trató de la cámara y del globo.


El globo acompañando a su dueño y amigo Pascal, esperándolo en alguna esquina o detrás de una ventana, jugando a una especie de mancha. El globo escapando de una patota. El globo acorralado. El globo multiplicándose en más y más globos multicolores… Todas estas escenas son profundamente bellas y conmovedoras, y en todas ellas también aparece algo de un París lejano en el tiempo y en la distancia, con sus calles grises, sus panaderías de antaño, sus viejas escuelas municipales.
A casi 50 años de su filmación, El globo rojo sigue siendo una película magnífica.
¡¡¡No dejen de verla!!!
Este texto fue adaptado a partir de otro de http://www.celuloide.com.ar

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